miércoles, 29 de septiembre de 2010

Ecléctico y Alterada. Compañeros chiquendengue...

Terminan de almorzar deseando la siesta. Suena el móvil de él.

“Si, si. No. Si, eso lo llevó mi compañera”, dijo él.
“Seguro que es de trabajo, saltó la térmica nuclear y le preguntan a él”; pensó ella y dejó de escuchar...

Minutos más tarde.
“Te van a llamar los de Endesa (compañía de gas), les dije que volvías a las ocho”; comenta él ya acostado...
“Cuándo dijiste “MI COMPAÑERA” te referías a mí?!”; preguntó ella inquisidoramente.
“Claro”; respondió él con cierto temor.
“¡¿COMPAÑERA?!, ¿Soy tu COMPAÑERA de piso?”; preguntó indignada y entró en el bucle de la indignación.
Compañera, la perra que tenés en el escritorio de enfrente en el curro”.
Compañeros son los huevos y entre ellos hay roces dice mi padre” (porque ella es ordinaria por herencia, no por naturaleza).
Compañeros los peronistas y no lo somos en todo caso seríamos camaradas”

A esa altura la carcajada de él iba aumentando e impedía continuar; pero ella insistía.
“No le vas a decir mi esposa, mi señora, la patrona, la gorda, la jabru; pero no se te ocurrió ¡¿mi chica o mi novia?!; ¡¿COMPAÑERA?!”.

Y así continuaron las risas y la postergación de la bendita siesta.




martes, 21 de septiembre de 2010

La Gran Estafa. Capítulo 2.

(sin George Clooney, mucho menos Brad Pitt...)

El lunes a las 11.30 estoy ahí. Daniela, la gerenta con la que salí el sábado, me presenta a Eli que es “líder” (la primera española en todo esto), para que pase el día con ella y me cuente de qué va la empresa y tal pascual.
Me lleva por un pasillo donde hay cinco o seis cuadritos con fotos de gente y dice que son de cuando abrieron las sucursales en Portugal, España, Londres. No, no me quiere impresionar.
Me nombra a cada uno de los que aparece en las fotos, de qué sucursal son y cuanto ganan al mes, cosa que no me interesa, pero me sigue queriendo impresionar porque ninguno gana menos de 8 mil euros al mes. Curioso, no?
A ése pasillo dan tres oficinas peladas, lo único que hay es un escritorio y dos sillas. Y al final, una sala más grande que solo tiene un par de fotos de “equipos de trabajo”; los vidrios escritos con rotuladores como si fueran pizarras y en el centro de una pared un cartel que dice “Atmósfera” con una campanita. En una esquina una mesita con una radio con música electrónica que suena al palo, otra vez, me entero que es a propósito para acostumbrarse a hablar con un volumen de voz alto.

Eli me habla del objetivo de hoy, de la teoría de la luz verde y la curva de impulso.
El objetivo del primer día es aprender los pasos de la conversación, significa que en la introducción hay que sonreír, mirar a los ojos y hablar con entusiasmo con un tono de voz alto (de ahí que rompan las pelotas con la música, pensé...); después hay que romper el hielo y hablar con la gente del felpudo, el timbre, el perro, lo que sea para generar acercamiento.... (creo que esa estupidez no la voy a lograr nunca!); para después de todo esto hacer reír a la gente; definitivamente si me llega a salir hacer esto no me van a reconocer en mi casa, es como pedirme que mida 1,20 y tenga rizos.
Además tengo que saber la “Teoría de la luz verde”, esto es cuando el cliente muestra su confianza para poder mostrar el producto. La confianza implica abrir la puerta que según mi actitud se puede cerrar o abrir del todo. O sea, que la gente me deje entrar a su casa a mí que soy una nadie, depende de mí, no de si esa persona está ocupada, no tiene ganas de atender a desconocidos o lo que sea.
La última lección es la “Curva del Impulso”, para lograr pasar a la luz verde. Esto se logra con: avidez que significa dar mucho por poco, el factor oveja (todos tus vecinos lo tienen), indiferencia (no hacer caso a la actitud negativa del otro), urgencia (yo estoy más apurada que vos, no sabés todos los timbres que tengo que tocar...), tono de voz y miedo a perder la oportunidad, significa que yo soy la oportunidad para el tipo que está tan tranquilo en su casa tocándose los huevos, no él para mi que necesito que me firme un puto contrato para dejar de subir y bajar escaleras.

De pronto uno de los que está ahí (que es otro gerente) empieza a hablar y todos forman un semicírculo alrededor de él que está parado delante de la campana. Grita cosas en inglés que todos responden como mantras a los gritos y empieza a nombrar a los que vendieron el sábado. El que es nombrado sale del círculo, toca la campana y corre como si fuera la vuelta olímpica chocando las manos de los demás al grito de: bien!, vamos!, iupi!, así pasan todos los que vendieron. Dice que mañana quiere ver más gente de ese lado, que se merecen un aplauso y vuelven al círculo. Yo creo que ante todo se merecen cobrar y dejar de hacer el ridículo pero no lo digo, es mi primer día y no quedaría bien.
El tipo se toma quince minutos para contar la historia de las galletas María y con eso demostrar que se puede crecer siendo nadie o mejor dicho una vieja perdida de un pueblo.
De ahí a la calle otra vez, de mi contrato nadie me habla; vamos al metro cual manada adolescente saliendo del instituto y encima lo sigo pagando yo. Llegamos, se come y se empieza a currar a las dos de la tarde.
Esta chica logra venderle a un boliviano y a un ecuatoriano que se enteran poco de lo que les cuenta pero no paran de mirarle las tetas, después de una hora en la casa de cada uno de ellos pienso que hay que tener muuuucha paciencia y ganas de ser un buenas relaciones públicas.

El martes me toca salir con otro “lider”, Nadine que es senegalés, sale siempre con un chico cubano; y el barrio que les toca es mucho más a tomar por culo.
Nadine se toma el trabajo de explicarme de qué va la empresa, me entero que no es Performance Group sino GRS Media. Qué raro, habré entendido mal.

El “plan de desarrollo” es así:
- Distribuidor. De 2 a 6 semanas. Se gana entre 200 y 350 euros a la semana. Para ascender hay que vender 12 contratos durante dos semanas. Tener buena imagen y mentalidad de crecimiento. El 80% del tiempo se está en la calle.
- Líder. De 3 a 7 meses. Se gana entre 300 y 500 euros a la semana. Para ascender hay que hacer segundas entrevistas (lo que hicieron el sábado conmigo), hay que formar gente (lo que está haciendo él conmigo), formar un grupo de por lo menos cuatro distribuidores, hacer viajes de negocios (significa que a lo mejor te mandan a tocar timbres a otra ciudad) y hablar en público ante 15 o 20 personas. El 70% del tiempo se está en la calle.
- Asistente de gerente. De 1 a 2 meses. Se gana 1500 euros a la semana. Para ascender hay que ser la sombra del gerente, aprender tareas administrativas, de finanzas, contratos, todo lo burocrático. Tiene por lo menos cuatro líderes. El 20% del tiempo estás en la calle.
- Gerente. Se gana 10 mil euros al mes. Cobrás el 18% de lo que venden los demás, o sea todos los que están por debajo. Eres tu propio jefe, elegís el producto que vas a vender y la ciudad. No salís a la calle.
Qué curioso, porque Daniela por ejemplo salió todos los días a la calle, ¿por qué?. Eso es porque no te podes olvidar de tus raíces y está dando una mano para capacitar a su grupo; porque tiene que afianzar a su gente. Yo no creo que me vaya a olvidar de mis raíces por dejar de picar timbres, esto es cada vez más extraño.

El miércoles por la mañana tocó el discurso de los Criterios de la empresa: 100% Rendimiento (lo que voy a ganar depende de mi); 100% Promoción interna; 0% Antigüedad; 100% Criterio abierto para promoción, significa que cualquiera puede ser gerente.
A la tarde me dejaron sola tocando timbres, de 110 puertas, 32 me dijeron que NO!; y el resto no dio señales de vida. Me senté en el umbral de un edificio a pensar qué coño estoy haciendo en la concha del mono, tocando timbres y queriendo ser simpática cuando aparece Daniela, “no te preocupes, no te puede afectar el no de la gente, nosotros trabajamos con el negativo y lo convertimos en positivo”...

Confirmado, son una secta de dementes!!!!. Esto es un cuento chino y por eso hay tanta gente esperando para hacer entrevistas todas las mañanas.
Me sigue llamando la atención que de mi edad haya tantos extranjeros, me dicen que también ayudan a hacer los papeles para los que no los tienen, los únicos españoles son chavales de no más de 20 años.
Vuelvo a casa y me pongo a ver de qué va lo del contrato mercantil. Resulta que eso lo pueden firmar las personas jurídicas y autónomos, por lo tanto ellos tienen cubierta las espaldas pero yo no. Ser autónomo implica pagar una cuota que no compensa salvo que ganes los famosos diez mil euros al mes, ¡¿qué es todo esto?!
Busco en google GRS Media y lo primero que me sale es "estafa".

Lo último que me queda para contarles es la ilusión rota por creer que había conseguido trabajo y lo estúpida que me siento, pero ya se lo deben imaginar.


IMPORTANTE!!!
Este post lo publiqué el 16 de septiembre de 2010, y desde entonces he recibido muchísimos comentarios. Hoy 9 de marzo de 2012, comenzaré a moderarlos, es decir, no podrán publicarse sin que antes los haya leído y autorizado...
He recibido quejas de personas (tanto físicas como jurídicas), por haber sido mencionadas en el post, y dado que mi intención nunca fue "manchar" a nadie y simplemente contar mi experiencia para advertir a otros desempleados de lo que se van a encontrar (para que no los tome de sorpresa como a mí); he tomado esta decisión.
No publicaré comentarios que den nombres de personas (físicas o jurídicas).



lunes, 13 de septiembre de 2010

La Gran Estafa. Capítulo 1.

(sin George Clooney, mucho menos Bradd Pitt...)

Esta historia pareciera nueva, porque me pasó hace unos días pero es uno de los cuentos del tío ó cuento chino más viejos de la historia de la humanidad. Y una que se cree muy lista, despabilada y piensa “ésos a mi no me agarran”; resulta que no es tan así, no soy tan despabilada y sí me agarraron y caí como una principiante inexperta quinceañera.

Todo empieza con la búsqueda de trabajo a lo loco y apuntándome a ofertas muy curiosas, ésta en concreto decía “nueva empresa en expansión, marketing, publicidad”.
Me llaman un miércoles felicitándome porque fui seleccionada entre miles (de idiotas como yo), la empresa se llama Performance Group y me dan cita para el día siguiente ir a hablar con el gerente. En la misma llamada pregunto si es para vender “puerta fría” y me dicen que no, que hay distintas actividades dentro de la oferta.
“Puerta fría” es un sistema de venta que implica vender tocando timbres. Te metés en un edificio y tocás puerta por puerta hasta que alguna te abra. Generalmente son empresas de telefonía, energía, ong´s. La semana anterior había ido a una entrevista que me ofreció captar socios para ong´s (unicef, cruz roja, médicos sin fronteras), y las cosas eran claras: si vendés cobras y si no vendés no comes; mientras que estuviste de 10 de la mañana a 8 de la noche tocando timbres por las zonas que ellos te determinan.

El día de la cita me presento en el lugar que era frente a la estación de Príncipe Pío. La oficina era súper chota, no parecía una oficina. Tienen la radio a todo volumen con música electrónica. Me hacen completar una solicitud y 20 minutos después me llaman.
Un gerente argentino (Gustavo) me hace pasar a su despacho junto con otra chica. Empieza preguntándonos las edades, la chica tiene 23 y yo lo opuesto; asique, decide explicarle a ella primero porque conmigo va a tardar más tiempo en convencerme siendo argentina (porque por naturaleza voy a desconfiar), y así fue; salí de ahí 45 minutos después.

Ni bien despachó a la otra me preguntó cuánto mido, y empezó con una infinidad de cancherismos/chuleos que iban a demostrarme por qué él estaba de ése lado del escritorio y yo del otro.
Entre tontería y tontería dice que me quiere para un stand en los estadios Vicente Calderón y Bernabeu para vender Vodafone, los sábados y domingos de partidos. Son sólo 4 o 5 horas los fines de semana y no sé cobraría por venta sino algo fijo. Quedo en contestarle porque debería hacer una prueba al día siguiente de 12 del mediodía a 8 de la noche. ¡¿8 horas probando qué?!

La oferta no estaba mal del todo, eran 4 o 5 horas los sábados y domingos con un sueldo fijo. Tendría que aguantar a miles de peronistas que van a ver los partidos y listo. Por la tarde lo llamo para hacer la prueba el sábado (que solo iban a ser 4 horas). Queda en confirmarme el viernes lugar y hora de encuentro.
Ya daba todo por terminado cuando a las diez y media de la noche me suena el móvil y me da las coordenadas del día siguiente. Poco serio, no? No son horas de llamar para una entrevista de trabajo. Así y todo fui.

Parece que esta es la nueva oficina en la calle López de Hoyos, igual de pelada que la otra, sólo un ordenador en la entrada. Dos pantallas planas enormes en la sala de espera con el canal de música latina en modo silencio y suena la radio electrónica al palo. Realmente no es necesario un sábado a las 11 de la mañana.
Mientras estoy esperando y aguantando la tortura, escucho gritos y aplausos cada cinco minutos. Mucho más tarde me entero que eso es un juego que hacen los sábados donde el gerente pone 100 euros sobre la mesa y entre todos tienen que competir para ganárselos. Muy lindo el espíritu de la empresa, no?
Después de 20 minutos empiezan a salir alrededor de cincuenta personas hablando a los gritos, se abrazan y chocan las manos en lo alto, como los jugadores de basquet. Todos me saludan y yo después del tercer “buen día” me quedé muda y con cara de pocos amigos.

Finalmente sale el gerente, me presenta a Daniela, su socia, gerenta de esas oficinas y rumana. Esta mujer va a ir conmigo todo el día y a la vuelta hablamos del resto de “cosas” que hay que hablar, ahora no hay tiempo.
Voy con un grupo de quince personas hasta el metro, los grupos se dividen, se saludan a los gritos y con choques de manos, quedo con ocho personas más. Daniela dice que hace diez meses que está y es gerente y que ella no sale todos los días a la calle. Después de cuarenta minutos de metro llegamos a la estación final que es en la concha del mono. Un barrio de trabajadores, lleno de edificios de no más de cinco pisos, ninguno con ascensor.

Entramos a comer a un bar pedorro de barrio, obviamente cada uno paga lo suyo, con lo cual come el que quiere y puede.
A las dos de la tarde empezamos el gran trabajo, timbre por timbre.
Intento sacar algo de información y me sienta en un banco para explicarme una cuantas cosas: “apuntá que cuando vuelvas a la oficina vas a tener que llenar un formulario con esto”.
Me habla de los cinco pasos de la conversación: introducción que es hacer reír a la gente, crear confianza; breve historia; entrar en la casa que es el cierre 1; presentación del producto (una vez dentro de la casa!?) y firma que es el cierre 2.
Los ocho hábitos de trabajo: actitud positiva, puntualidad, estar preparado y buscar soluciones, trabajar 100%, trabajar bien la zona que te toca, mantener y recuperar la actitud, saber por qué y para qué estoy aquí y tomar el control de ti y de la situación.
La ley de probabilidad, que es la estadística del día. Hasta cuantas “presentaciones” por día se hacen, se supone que de entre 25 y 30 personas con las que hablás, a 4 les presentás el producto y de ellas a una sola se lo vendés.
La consolidación, es dejar al cliente contento para que se logre el contrato al 100%.

Volvemos a la oficina y sigue la misma música al palo, sigo pensando que no hay jefes porque es sábado y esta gente sigue de marcha de la noche anterior, por eso no bajan la música.
Espero que llegue este tipo y le explico que necesito un tipo de contrato en el que no me de el alta en la seguridad social porque por una cuestión de salud me encuentro haciendo un tratamiento con la cobertura médica de mi chico (yo como beneficiaria). Dice que ningún problema, me hacen un contrato mercantil. Pregunto qué pasa con los stand en los estadios y dice que eso sería más adelante, ahora la idea es que sea una "comercial sin crecimiento en la empresa" o que entre dentro del "plan de desarrollo".
Me habla de que en pocos meses salgo de la calle que me lo va a explicar más adelante.
¿Qué más?, ¿horarios y días? Lo que quieras. Entonces está claro, yo trabajo hasta las 6 de la tarde y me voy a mi casa, no vuelvo a la oficina y los sábados ni en pedo.
A todo me dijo que si, que todo depende de mi, de lo que quiera hacer, del tiempo que le dedique, etc, etc.

Asique el lunes vuelvo a esa oficina a las 11.30 de la mañana a trabajar con Daniela. Él dice que me va a llamar para ver cómo va todo y cuando quieras cenamos o nos tomamos un café, con tu chico, claro.

continuará...

IMPORTANTE!!!
Este post lo publiqué el 12 de septiembre de 2010, y desde entonces he recibido muchísimos comentarios. Hoy 9 de marzo de 2012, comenzaré a moderarlos, es decir, no podrán publicarse sin que antes los haya leído y autorizado.
He recibido quejas de personas (tanto físicas como jurídicas), por haber sido mencionadas en el post, y dado que mi intención nunca fue "manchar" a nadie y simplemente contar mi experiencia para advertir a otros desempleados de lo que se van a encontrar (para que no los tome de sorpresa como a mí); he tomado esta decisión.
No publicaré comentarios que den nombres de personas (físicas o jurídicas).





martes, 7 de septiembre de 2010

Tiendas Profesionales

Existen algunas tiendas en las cuales los vendedores son unos verdaderos profesionales de su negocio, y el solo hecho de pensar en ir a comprar algo a ellas nos produce cierto nerviosismo. Estamos seguros de que no vamos a saber explicar lo que queremos y lo más probable es que se rían de nosotros ni bien cerremos la puerta.

Sabemos que cuando una mujer entra en una ferretería, del otro lado del mostrador se frotan las manos esperando el show, “necesito una cosita así (haciendo ademanes con las manos) que es para un coso del cual cuelga uno más grande y redondo”, "muy bien (dice el pobre infeliz) ¿qué es lo que estás haciendo?". Ni hablemos si encima una viene con vocabulario ferretero de otro país en el cual “mecha” es “broca”, “tarugo” es “taco” y “tornillito con cabeza redondita y una cruz en lugar de rajita para el destornillador” es “argentina pelotuda que habla en diminutivo y se hace la simpática para que no la mate de un martillazo, que es lo mismo que en su país”.

Lo mismo nos pasa a algunas mujeres cuando entramos a una mercería y tenemos que pedir una aguja que tiene curva y un agujero loco, o cinta que se usa para pegar con la plancha o elástico para hacer algo que no sé como se hace. La pobre mujer nos mira pensando “¿por qué no me pagás y te lo hago yo, inútil?”; y si tenemos que volver porque compramos poco la muy turra se acuerda y pregunta cómo nos quedó o cómo lo llevamos, cuando no le interesa en lo más mínimo y lo único que quiere es regodearse de nuestra poca habilidad, es entonces cuando uno piensa “¿qué coño te importa cómo quedó si tengo mi casa que parece kosovo por intentar pegar el dobladillo de la cortina?”, porque ni hablemos de coserlo.

Demás está decir que cada vez que tenemos que pedir algo que tiene un nombre que parece sacado del scrabble avanzado somos los seres más simpáticos, sociables, amigables y por supuesto que vamos a pagar lo que sea por ese mágico producto que nos salvará la vida, porque en realidad lo que hacen es salvarnos la vida, por eso, tienen todo el derecho a burlarse de nosotros.




miércoles, 1 de septiembre de 2010

Felicidad y Placer

Pareciera que son sinónimos o que nos hacen pensar en lo mismo; pero no!
Según mi humilde vivir, la felicidad depende de nosotros mismos y de nuestro entorno, o sea: la familia, la pareja, los amigos, los hijos y/o sobrinos, la buena salud, ejercer la profesión u oficio deseados, divertirse, tener hobbies, etc, etc.

Sin dar más vueltas: amor, salud y dinero (en el orden que prefieran y las combinaciones de influencias que prefieran, ejemplo: el amor trae la buena salud y el dinero lo compra todo hecho).

Ahora bien, siguiendo con mi humilde vivir, el placer tiene que ver sólo, única y exclusivamente con nosotros mismo.
O ¿cómo se llaman sino a las noches de invierno cuando nieva ó llueve, con temperaturas por debajo de los 0 grados, y te acostás con la bolsa de agua caliente en los pies; y al levantarte (a la mañana siguiente) muerto de hambre te comes una gigantesca tostada de pan con manteca con un súper café con leche?. ¡Eso es placer!