martes, 18 de mayo de 2010

Tribus 4. El artistoide

A ver si te reconoces dentro de este pequeño muestrario:

El artistoide se cree fuera de la ley porque hace teatro alternativo.
Este espécimen es fácilmente localizable en pequeños teatros o salas de culturización no masiva. Allí le veras, bueno, no sé si le verás porque una de las condiciones es la pobre iluminación. Y no debido al “arte”, sino más bien al bajísimo presupuesto.

En fin, verás sombras de un cuerpo desnudo (segunda condición sine qua non) retorciéndose en el suelo expresando todo el dolor del mundo a través de su anatomía y gritando frases ininteligibles con sabor apocalíptico.

Lo más probable es que una conversación con él termine en: "No has entendido nada del proceso creativo de la obra, pero gracias por venir".
Lema: "Soy un artista efímero"
Tribu: Estudiantes de teatro, danza, escultura.



miércoles, 12 de mayo de 2010

Tribus 3. El iluminato.

A ver si te reconoces dentro de este pequeño muestrario:

Si ves a uno con la mirada desencajada de su cuerpo, como si se hubiera topado con la mismísima virgen María, este es nuestro hombre, el iluminato.
Parece que sigue de viaje astral desde su último tripi; aunque ahora ya no se droga porque va en contra de su máster en macrobiótica.

No dejes de hablar con él, si es que en algún momento te deja meter baza; tiene infinidad de recetas milagrosas y sentencias místico-tópicas para que llegues a alcanzar la luz. ¿La luz? ¿Qué luz? Si no alcanzo la bombilla de la cocina sin caerme y no quiero palmarla todavía.

Cree en una realidad paralela, las energías, los chakras de conexión sensorial; y menospreciaría a los que no cruzan el puente de la verdad si no fuera porque es pura misericordia.
¡Démosle las gracias!
Entre acto psicomágico y sexo tántrico se pasa el día meditando sobre su ombligo.
Lema: "Soy un radical libre"
Subgrupos: Terapeutas alternativos sin doctrina y recién llegados adeptos al yoga, taichí etc...


martes, 4 de mayo de 2010

Tribus 2. El Buenrollista

A ver si te reconoces dentro de este pequeño muestrario:

El buenrollista te ha visto por primera vez en la vida hace siete meses, se cruzaron en el ascensor por error; pero está tan feliz de volver a verte que te abraza hasta sacarte un pulmón.
Todo el mundo se tiene que enterar que te quiere, porque en eso reside su meta, en el querer indiscriminadamente y sin mesuras. Y hasta posiblemente, a los gritos. No te creas que se engaña a sí mismo; él, ¡de verdad lo siente!

Dedica parte de su tiempo a obras sociales, una especie de versión moderna de las monjas.
Otra parte la destina a contarle a los demás todo el bien que hace a la humanidad.
Finalmente, en el hueco libre de la agenda, se va a la manifestación de turno para comentar con sus congéneres cuanto se podría hacer para salvar al mundo.

Lema: "Es un mundo taaaaan bonito. Cómo os quiero." 
Subgrupos : Neo-hippie, activista medioambiental, educador social, etc... Incluso se podrían incluir a algunos anarquistas como buen-rollistas con mala hostia.


lunes, 26 de abril de 2010

Tribus 1.

Nos pasamos gran parte de nuestro tiempo diciendo que no nos influye la moda, que somos libres e independientes de cualquier atadura que nos puedan imponer social o culturalmente.

Lo que todavía no entiendo es si por elección, inercia o trampas de agentes externos, pero el hecho es que parece que todos pertenecemos a una grupo sin el cual no tendríamos identidad.

Así como hace unas décadas existieron los hippies, heavys, darks, góticos, y punks; hoy en día, aunque pareciera que no nos identificamos con nada ni nadie, nos incluimos en alguna tribu urbana. Incluso los más reacios son catalogables.

No es por fastidiarle las ilusiones a nadie pero, si habías pensado hacer un viaje a la india para experimentar el desapego o entrar en un monasterio budista para ver cómo andas de karma, lamento comunicarte que formas parte de una tribu.

Así que, en las próximas entregas: TRIBUS!


martes, 20 de abril de 2010

Punto límite.

Cuál es el punto límite para actuar????
Porque si está la mitad de la cubetera vacía y la completo, cuando viene otro a buscar hielo se va a caer todo el agua, si no se llegaron a hacer los cubitos; y si no la lleno se termina el hielo enseguida.
Si la botella de agua está por la mitad, ¿se llena antes de volver a la heladera?. Si lo hago, el resto que está frío se calienta, y si no se llena se nos termina rápido el agua fría.
Al champú le falta la mitad para terminarse, ¿qué se hace?. Para comprar otro es muy pronto, y si no me doy prisa, me olvido y vamos a pasar un par de días con la cabeza a lo "lengüetazo de vaca".
Lo mismo pasa con el detergente, papel higiénico, aceite, sal y demás cosillas que se nos puedan acabar y son fundamentales para nuestra existencia lejos de la vida hippie.

¿Y los libros?. ¿Cuándo llega el momento de decidir que ya no se leerá más?, damos por sentado que se empiezan, se avanza bastante y por alguna razón misteriosa no los terminamos nunca, hay algo que nos prohibe llegar hasta el final. Cada uno llegó ahí con mucha energía y fe puestas en que su lectura nos "salvará del abismo". Entonces, si lleva en la mesilla de noche 2 años, ¿podría trasladarse a la biblioteca y dejar lugar a futuras posibles lecturas?; ¿o seguirá ahí juntando polvo y siendo el soporte de 5 libros más que esperan su turno?

Insisto, ¿¿¿cuál es el punto límite para actuar???
Demás está decir que no sirve la botella con dos gotas de agua en la heladera, ni la cubetera con un solo cubito y el resto vacía, ni el tarro de champú boca abajo durante una semana esperando que se regenere sólo por iniciativa propia. ¡Por favor, señores, eso es la más pura de las maldades!





lunes, 12 de abril de 2010

Crónicas de un extranjero. Parte 3.

Normalmente, al residir en otro país, uno intenta adaptarse lo antes posible al estilo de vida de los baqueanos del lugar. Y para eso, se dedica a trabajar de “lo que sea” con tal de poder sobrevivir en su nuevo lugar.

Claro que esto le pasa a tanta gente como trabajos “locos” podemos encontrar.
En mi caso, el trabajo no es muy “loco” que digamos. Ser camarero es una de las tareas más simples de realizar y más difíciles de soportar psicológicamente. En fin, un trabajo que requiere acostarse tarde y levantarse al mediodía para nuevamente atender a los neuróticos de costumbre.

Pero, por más que se trate del mediodía, para el que se despierta no deja de ser su mañana. Y, ¿qué decir de la mañana?. Es un momento que muchos odiamos y que no debería existir en nuestra rutina. Es más, el día debería estar construido desde las tres de la tarde hasta las cinco de la mañana. Tenemos que legislar todo esto y multar al que sale, se comunica y existe; en ese intervalo fatídico.
Todo esto, se vuelve mucho más terrible cuando el día laboral es el sábado.

La gente debería relajarse y buscar actividades de ocio que les permitan recrear su mente, mientras los trabajadores (como yo) levantamos el país.
Por eso, ciertas costumbres que tiene la gente un sábado por la mañana/mediodía, a uno le llaman muchísimo la atención.
Una de ellas es la manifestación de grupos ecologistas, contra las grandes cadenas imperialistas como McDonalds. Claro que la gran cadena no se inmuta y yo sí, porque está a escasos metros de mi morada y la gente que se expresa porta gigantografías con animales descuartizados y notbooks con la tortura de esos animales que emanan gritos aberrantes.
Son imágenes muy desagradables de ver y escuchar en cualquier momento, pero a la mañana y con un café de desayuno, es peor .

Otra rareza de esta ciudad, es cuando uno pone un pie en la vereda de su portal y se encuentra formando parte del decorado de un grupo de diez morochos, que golpetean tambores de distintos tamaños y sonidos. Además de irrumpir en la escena, me acompañan cientos de ingleses y japoneses.

Todo esto es un placer divino y un regalo del mismísimo dios, si se compara con las mañanas en que una ola de hombres vestidos con túnicas naranjas y calvos por completo, arrasan cual tsunami con todo a su paso. En esos casos, aconsejo meterse cuanto antes en el edificio y esperar mirando con la ñata contra el vidrio, a que llegue la calma que sucede al ritmo de los “arekrishna”.

Los sábados son días geniales desde muy temprano, realmente es un placer la caminata hasta el centro laboral. Como no podía ser de otra manera, todo empeora y nos cuestionamos por qué no encarnamos en una alcachofa, cuando al intentar cruzar la Gran Vía (una de las avenidas más transitadas del mundo), cientos de turistas se agolpan, te empujan y codean por sacar fotos a una ola de ciclistas completamente en pelotas. Así como lo oyen, desnudos, sin ropa, nada de nada.
Yo me pregunto: ¿Qué necesidad hay a esta hora de la mañana?; ¿qué tipo de protesta es esa?; y si no es una protesta, ¿qué festejan a esta hora y a pleno rayo de sol desnudos en una bicicleta?.

Lo más extraño de este deporte matutino, es que los hombres en cuestión no pedaleaban sentaditos en su asientillo (supongo que por razones de paspaduras), sino que lo hacían parados lo cual generaba un movimiento pendular digno del amontonamientos de las masas humanas por fotografiarlos.


martes, 6 de abril de 2010

Ecléctico y Alterada. Directores de cine.

Sábado de trasnoche, relajados y con la compañía de la televisión como cortinilla musical.
Ninguno de los dos sabe bien de qué se trata el programa; pero ahí está.
“Ése es un director de cine muy conocido”, dijo él indicando al conductor.
“Y éste también, es Stagor Dipapi”; agregó.
Ella, recostada en el sillón, intentaba reconocer alguna de las tantas películas que nombraban por segundo.
“Ése director se llama Stagor Dipapi”; insiste.
“Sí?!, ah...” responde ella automáticamente y agrega “tiene la cabeza muy pequeña para el cuerpo o el cuerpo muy grande para su cabecita”.
Y nuevamente “se llama Stagor Dipapi”;
“Eso ya me lo dijiste tres veces; (hace una pausa) ¡¿qué?! que se llama “estás gordi papi”?!”; preguntó precisamente cuando decidió apagar la bendita TV. Les estaba haciendo mucho daño a su relación.