martes, 8 de febrero de 2011

¿Y qué si tengo manías?


No voy a decir que me enorgullezco de tener mis manías bien conservadas desde que recuerdo tenerlas. Pero tampoco voy a negarlas, porque son parte de mí y me las aguanto, y me las aguantan...

Así que basta de decir que es una cuestión de género, esto no tiene nada que ver con ser mujer, la diferencia es que nosotras las gritamos a viva voz, las defendemos y respetamos su lugar en el hogar;  y en algunos casos intentamos que el otro conviviente las asuma como propias.

No veo el problema de cerrar las puertas del ropero antes de dormir, un acto ínfimo y de buen corazón si se sabe que uno no puede conciliar el sueño pensando que un monstruo o fantasma podrá atacar en medio de la noche.

Y, ¿por qué no hacemos caso a las botellas de agua vacías?; ¿qué daño puede causar cargarlas antes de meterlas en la heladera y no meterlas sin líquido para que se enfríe el vidrio?.

Tampoco es tan terrible dejar la cocina sin platos sucios por la noche, sobre todo para que no huela a frito, churrasco o lo que sea; a las 8 de la mañana con el café.
En fin, no son taaaantas, pero existen, y aunque las defiendo me pregunto, ¿esto empeorará con el tiempo?




SI

martes, 25 de enero de 2011

Como inesperado


¿Por qué cuándo esperamos durante mucho tiempo que suceda algo y luego sucede, nos quedamos como si no supiéramos qué hacer, como si nos hubiera sorprendido?.

Algo así como esperar toda la vida a que llegue tu príncipe azul y justo cuando tenés a Felipe tocándote el timbre estás con los ruleros puestos y sin depilar.
Sé que va a venir un amigo muy querido que hace un año y medio que no veo, teníamos una relación diaria, hace una semana que pienso toooodo lo que tengo que contarle y que quiero que él me cuente.

Llega el momento y después de los saludos pertinentes, las presentaciones y atenciones al recién llegado; resulta que con la emoción se me olvida todo eso que dió vueltas en la cabeza durante una semana. Amnesia total. Y como si lo hubiese visto ayer, me faltó preguntarle si en Buenos Aires hacía calor.

La verdad que no sé si algún día voy a comprender el mecanismo cerebral que comanda mi existencia, de momento sé que es complejo.




miércoles, 12 de enero de 2011

Saludos obligatorios


Esos “buenos días”, “hola”, “qué tal”, que damos por cortesía y reglas de buena educación son necesarios justamente por eso. Es como si dijéramos “te vi y tengo que compartir unos segundos de manera obligatoria contigo asique te digo algo para no quedar mal porque el silencio sería muy incómodo de sobrellevar”. Pero para no decir todo eso lo abreviamos con “hola”; mientras miramos la hora, el móvil, la puerta del ascensor (deseando que se abra para lanzarnos), el ipod o lo que sea...

Ahora bien, el resto de las frases que se agregan en esas situaciones dejan de lado la cortesía y rozan el fastidio, son innecesarias; y hay que erradicarlas para siempre de nuestras vidas.
Señores!, terminemos con el “qué frío/calor, parece que va a llover”; “está lloviendo?, te mojaste?”; “qué tarde/temprano, no?”; “hay una sola cola, usted va detrás mio y tiene que sacar el numerito”. ¡Basta de todo esto!, hay gente que NO queremos ser sobre saludados al pedo y mucho menos sobre informados acerca de funcionamientos absurdos de distintas “colas” (bancos, supermercados, farmacias, etc).

El resto del mundo debería entender que tenemos un problema de cordialidad exclusiva: sólo para aquellas personas que nos van a ser útiles por algo, o que queremos (rozar la antipatía no significa que no tengamos sentimientos).
¿O me van a decir que a esos “simpáticos” les quita el sueño mi saludo acompañado de frase estúpida? NO! A esa gente no le va a pasar nada y a nosotros (los casi antisociales, casi antipáticos y casi descorteces), tampoco nos caerá una maldición por no hacerlo.
Demasiado tenemos con tener que auto decirnos estupideces mentales para evitar las sociales.



martes, 28 de diciembre de 2010

Granos o barritos


Por qué razón nos sigue saliendo ése acné en la cara y nos hace parecer la bruja de cualquier película de Disney???? o un choclo que se vende en Mar del Plata a viva voz.

Al principio intentaron convencerme de que era cosa de la adolescencia, pero la pasé hace rato y esos benditos siguen saliendo; ¡en la cara! Demasiado visible para mi gusto, podría ser detrás de la oreja (la cara de atrás) ó en otra parte del cuerpo: brazos, piernas; en fin, casi dos metros para que salgan,  ¡¿justo en la cara?!

Otra cosa que dicen es que el cuerpo libera toxinas, siguiendo este tipo de razonamientos profundos me pregunto: ¿por qué no las libera por las zonas habilitadas para la liberación? La nariz o las orejas,  ¿qué creían?.



miércoles, 15 de diciembre de 2010

Crónicas de un extranjero. Parte 7.

fin de semana en la Sierra...

Es cierto que al llegar a una determinada edad, uno se vuelve más “acomodado”, digamos que quedan lejos los años de hippie sobreviviente para estar cada vez más cerca del burgués sobreviviente. Es así, que decidís irte con tu novio de fin de semana y empezás con los preparativos: te depilás, alquilás un hotel con piscina, rezás para que no haya niños y te preparás para cenas románticas.

El problemita de cierta costumbre burguesa es que se empieza haciendo la reserva por internet y no a la vieja usanza de ir investigando el hospedaje de la zona, así que no sabes muy bien con qué te vas a encontrar. Después de casi una hora sobre la moto, con unos 38ºC, llegamos al dichoso hotel.
Ni bien entramos a la habitación, ups! hay dos camitas de una plaza. Bueno, vamos a pedir un cambio y sino las juntamos.

Bajamos a la piscina y, ups! el promedio de edades es de 50 años votantes del PP. En una esquina hay acumulación de viejos que superan los 80 años cada uno con sus respectivos tres bastones cada uno. En otra esquina, está lleno de niños que gritan, lloran, gritan, se tiran salpicando a todo y todos, gritan, corren, gritan, empujan y gritan. En fin, un descansito, ducha y a cenar.

Después de un paseo por el pueblo se cerró la hipótesis de un 100% de votantes del PP, o sea son más fachas de lo normal. Y además quedó confirmadísimo, tenemos un aspecto que no concuerda con el lugar, pero... nos da bastante igual y vamos a cenar.
Hay dos posibilidades, un bar de tapas con una terracita muy parecido a Lavapiés (casi como estar en casa); o un lugar que tiene su terraza más alta desde donde se ve la calle; y está techada con árboles (detalle importante teniendo en cuenta que ya está refrescando).
Nos sentamos y pasaron 30 minutos en los cuales las opiniones variaban, no sabíamos si irnos, si entrar educadamente para avisar que estábamos, si seguir esperando o irnos pateando mesas, sillas y gente, al grito de “tenemos hambre!!!”. Logramos interrumpir uno de los paseos de la camarera con nuestros movimientos desesperados, y se dignó a venir, fue fácil: dos cañas para empezar y te pedimos la cena.

Las dos cañas para empezar terminaron bañando la espalda/piernas de los dos mientras nos mirábamos con cara de “¿por qué?” y la mujer pedía miles de disculpas y explicaba que es la primera vez que le pasa, como si eso bastara para secarnos y quitarnos el pegoteo de la cerveza. Acto seguido tarda otros 30 minutos para traernos la cena. Lo bueno es que le pusimos mucha buena onda.
Pedimos la cuenta y pagamos con tarjeta; y como se suele hacer en esos casos solo hay que firmar e irse; salvo que te cobren mucho más y te devuelvan la diferencia en efectivo, pero por suerte nos invitan a chupitos. Claro, la pobre no sabe que habla con una gorda antes que alcohólica, asique se lo cambio por un heladito; ya nos podemos ir, pero vuelve... ¡no nos había devuelto la tarjeta! Esta mujer se empeña en perder clientes. Sin más nos retiramos del establecimiento saludando desde la puerta cual náufragos.

Volvimos al grandioso hotel de viejos y descubrimos que las camas se resbalan y se hace una grieta entre las dos, por suerte mañana desayunamos y salimos de éste antro para recorrer la sierra.

Una vez listos para el “viaje aventura” llegamos a 1300km de altura para descubrir que nos estábamos muriendo de frío y pasamos del río, los puentes romanos y los caminitos en el bosque.
Súper nublado y con frío, volvemos al hotel y de ahí ¡a casa! Salimos huyendo de la lluvia, del mundo serrano y renunciamos a la nochecita víspera de cumpleaños para terminar en una fiesta de cumpleaños vecina.



martes, 30 de noviembre de 2010

Ecléctico y Alterada. Olímpicos de invierno.


Una vez más es sábado de trasnoche, relajados y con la compañía de la televisión como cortinilla musical.

Él prepara los tragos.
Ella busca algo en la tv y se queda con los juegos olímpicos de invierno y los patinadores sobre hielo.
“Me gusta el vestido de la italiana, es muy elegante”; dijo ella.
“Esa pirueta se llama “la copa””; sentenció él.
Siguen pasando los participantes solos o en parejas, y los dos comentan como especialistas en el tema; y cuando aparece una pirueta se alegran al grito de “copa!, copa!”.
“Este ruso, con esa nariz seguro que gana, es piolets”; afirmó él.
“Se llama así?, o te lo inventas?”; preguntó ella. Sin reparar en que la nariz no lo va a hacer ganador.
“Piolets es una herramienta para escalar en el hielo”; explicó él.
Basta por hoy, son las cuatro de la mañana y no podemos ver el final de la competición.
El domingo cuando ella se levanta, con lo ojos pegados, resaca y ganas de dormir todo el día al ritmo de la tormenta; él despierto hace varias horas la mira y le dice:
“No ganó Piolets”.
Ella: “lo siento”.




martes, 16 de noviembre de 2010

Perdiendo el control

Llevo dos o tres semanas sin publicar nada.
Al fin llegó el fin de semana largo-larguísimo (para algunos), porque el lunes y el miércoles son feriados, y el martes puente; significa que algunos trabajan, y otros se pidieron el día para salir el viernes y volver el miércoles de unas mini-vacaciones.

Ahora bien, el viernes a la mañana, el gobierno anuncia un decreto por el que entre otras medidas parece que va a privatizar AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea); y van a poder controlar permisos, licencias y vacaciones de los controladores. Por la tarde, todos los controladores están de baja por enfermedad, ¡se desató el quilombo!
En el aeropuerto había miles de personas intentando salir de fin de semana largo, ¡pues no!; que nadie más se acerque a Barajas porque se hundeeeeee “Los controladores han secuestrado a todo un país” decía el título de un periódico.

La primera impresión: ¿por qué no hicieron huelga en lugar de “bajas por enfermedad”?; llevan meses peleando por sus derechos laborales, ¿por qué eligieron estos días cuando hay miles de personas a las que están jodiendo?; lo que pasa es que como ganan una fortuna que les descuenten el día no les afecta.
El sábado por la mañana se decreta el estado de alarma. Esto sí que es grave. Parece que es la primera vez que se anuncia en la vida democrática española. El ejército toma el control de los controladores y los obligan a trabajar. El aeropuerto sigue colapsado de gente y poco a poco salen los vuelos. Hay pérdidas millonarias en turismo, la gente perdió días y dinero, los que siguen en el aeropuerto empiezan a putear a los trabajadores, etc, etc.

La segunda impresión: esta gente lleva meses pidiendo no hacer horas extras, no duplicar o triplicar jornadas laborales, tener los días de descanso como corresponde, qué contraten más personal. ¿Cómo?!?!?!?!, ¿no se cumple el descanso de la gente que organiza el espacio aéreo?!?!?!?!!?. ¿No deberían ser el Dalai Lama de la serenidad para coordinar aviones?!?!?! ¿Cómo que los amenazaron a punta de pistola a trabajar?, no es una situación muy relajante, no?!?!?! El rumor de que los amenazaron con los hijos ¿es cierto?!?!?!?! Entonces está muy bien que lo hayan hecho en estas fechas así el resto de la gente se entera.

Con todo eso, ¿tenemos una opinión formada? Pues no, los formadores de opinión se han encargado de enturbiar taaaanto todo (su trabajo), que en realidad no tenemos ni puta idea de lo que pasa realmente; vamos de un bando a otro intentando escuchar, entender y analizar pero sin sacar conclusiones propias porque siempre hay algo que no sabemos; imposible opinar.

El tema es que se decretó el estado de alarma, se amenazó gente, se paró el país durante 24 horas y el resto de los mortales que no viajábamos a ningún lado ¿qué?. ¿Qué se dijo, qué se pensó, cuál fue la opinión?
“Madre mía qué temporal, se prevee lluvia y nieve para todo el fin de semana, algunas comunidades están en alerta meteorológica, qué desastre!”
Si señores, a la gente (en su mayoría) le preocupó el tiempo, éso que se viene dando todos los años desde que el mundo es mundo, parece que éso es una novedad y recién conocemos la nieve.